La ocupación del espacio público para obras —contenedores, andamios, vallados— requiere una licencia municipal. Esto es algo que la empresa que hace la obra debería gestionar, y en la licencia se especifica dónde puede colocarse el contenedor, durante cuánto tiempo y bajo qué condiciones. Cuando una empresa coloca el contenedor sin licencia, o en un lugar distinto al autorizado, el problema es de la empresa. El inconveniente, en cambio, lo sufren los vecinos.
Tres semanas sin acceso al garaje
La empresa que reformaba un piso del primero colocó el contenedor de escombros directamente frente a la rampa de acceso al garaje. No había ninguna otra zona disponible en la calzada en ese momento, según dijeron. Los dieciocho vecinos con plaza de garaje encontraron el acceso bloqueado el lunes por la mañana. Llamé a la empresa de reformas. Dijeron que el contenedor era necesario para la obra y que lo retirarían “cuando la fase de demolición terminara”, en “unos días”. Los días se convirtieron en tres semanas.
Cómo se resolvió y qué derechos tiene la comunidad
Durante esas tres semanas los vecinos con garaje tuvieron que aparcar en la calle —con el coste y la incomodidad que eso supone en una zona urbana—. Presenté una queja al ayuntamiento adjuntando fotos. El inspector comprobó que el contenedor no tenía la licencia de ocupación en lugar visible —uno de los requisitos obligatorios— y emitió un requerimiento a la empresa para retirarlo o regularizarlo en 48 horas. La empresa pagó la licencia —que debería haber pedido desde el principio— y desplazó el contenedor a una zona que no bloqueaba el acceso. Cuando una obra en tu edificio bloquea accesos o zonas comunes sin permiso, el ayuntamiento es el primer lugar al que llamar. No es conflicto: es el procedimiento correcto.