Las empresas con buenas reseñas en internet no siempre son las mismas que mandan a tu casa. Puede haber una diferencia considerable entre el oficial que hace los trabajos que generan esas buenas reseñas y el aprendiz que mandan cuando el oficial está ocupado y el trabajo es “sencillo”. Lo de sencillo lo valoran ellos, no tú. Un trabajo que para un oficial experimentado es trivial puede ser un desafío para alguien con tres semanas en el sector.
El primer mes en el oficio, en mi piso
Contraté a una empresa para hacer el alicatado de un cuarto de baño. Precio razonable, buenas reseñas en Google, dos años de actividad. El día acordado llegó a las ocho de la mañana un chico joven con una furgoneta de la empresa. Le pregunté si era él quien haría el trabajo. Me dijo que sí, que él y su encargado, que llegaba en un rato. Su encargado llegó dos horas después. Mientras tanto, el chico había empezado a colocar los primeros azulejos de la pared del fondo. Cuando llegó el encargado, lo primero que hizo fue mirar lo que había puesto y fruncir el ceño. Los azulejos no estaban nivelados: la primera hilera tenía una desviación de casi un centímetro a lo largo de la pared.
Lo que cuesta volver a empezar y cómo protegerte
El encargado lo arrancó todo —el material se perdió—, preparó de nuevo la pared y empezó de cero. Terminó la tarde de ese día lo que el chico había intentado hacer por la mañana. La empresa no cobró por el material perdido pero la jornada se alargó más de lo previsto. Cuando contratas a una empresa para un trabajo técnico, tienes derecho a preguntar quién va a hacer el trabajo y qué experiencia tiene. No es pregunta descortés: es razonable. Si la empresa no puede decirte quién viene hasta el mismo día y qué nivel tiene, ese es un indicador de cómo gestionan sus recursos.