Los azulejos que se caen solos sin que nadie los haya golpeado siempre tienen una causa. En mi caso era el adhesivo: el alicatador había colocado los azulejos sobre el soporte sin dejar secar completamente una capa de imprimación que había aplicado para mejorar la adherencia en una zona con humedad. El resultado fue una adhesión superficial que aguantó varios meses y luego empezó a ceder.
Cuatro azulejos en el suelo un domingo por la mañana
El sonido fue seco, como algo cayendo. Cuando entré al baño, cuatro azulejos de la pared de la ducha estaban en el suelo, rotos. La pared donde habían estado mostraba el mortero adhesivo con una superficie perfectamente limpia, sin restos de cola en el reverso de los azulejos caídos —lo que indicaba que la adhesión había fallado en la interfaz entre el adhesivo y el soporte, no entre el adhesivo y el azulejo—. Golpeé suavemente el resto de la pared con los nudillos: varios azulejos sonaban a hueco.
El diagnóstico y la segunda fase
Llamé al alicatador. Vino, hizo la misma prueba de golpear y contó quince azulejos con sonido hueco. Reconoció que la zona de la ducha tenía una humedad residual cuando la había alicatado y que el adhesivo no había llegado a fraguar correctamente en esa área. Retiró todos los azulejos con sonido hueco, limpió el soporte, dejó secar con ventilación durante tres días y los volvió a colocar con cola de nueva generación de fraguado más lento y mejor tolerancia a la humedad. Lo asumió sin coste. Pero estuvimos dos semanas con el baño parcialmente fuera de servicio. Antes de alicatar sobre un soporte que ha tenido humedad, exige que se mida la humedad del soporte con un higrómetro y que el resultado quede por debajo del umbral que indica el fabricante del adhesivo. Si no miden, no confíes.