Cuando algo se rompe en un piso durante o después de la visita de un servicio externo, la primera pregunta es siempre la misma: ¿lo han roto ellos? Y la respuesta de la empresa contratada suele ser siempre la misma: no. Demostrar lo contrario sin cámaras de seguridad ni testigos directos es complicado. Una propietaria lo vivió con la empresa de limpieza de cristales de su comunidad, y el proceso fue más largo y frustrante de lo que debería.
El cristal roto y el “no lo hemos sido nosotros”
El ventanal del salón de la propietaria medía 2,40 metros de largo por 1,80 de alto: doble acristalamiento, carpintería de aluminio. La empresa de limpieza de cristales había estado esa mañana. A las cinco de la tarde, cuando la propietaria llegó a casa, el cristal exterior estaba roto con una fisura que cruzaba toda la superficie. Llamó a la empresa. El responsable dijo que sus técnicos habían terminado el trabajo sin incidencias y que el cristal estaba perfectamente cuando se fueron. No tenían nada que ver.
Cómo se resolvió y qué hay que exigir antes de contratar
El cristal nuevo costó 1.400 euros. La empresa de limpieza tenía seguro de responsabilidad civil —uno de los requisitos que yo siempre verifico antes de contratar—. Presentamos la reclamación con fotos del cristal, el parte de trabajo de la empresa con fecha y hora de la visita, y la declaración de la propietaria de que el cristal estaba intacto cuando se fue por la mañana. La compañía de seguros de la empresa investigó y al final aceptó la reclamación —probablemente el historial de la empresa en ese tipo de siniestros ayudó—. Tardamos tres semanas. Lo que hay que hacer antes de contratar cualquier servicio que trabaje en tu piso o en tu comunidad: verificar que tienen seguro de responsabilidad civil actualizado y pedir copia. Si el siniestro existe, eso es lo que lo resuelve.