Una bomba de calor puede funcionar en dos modos: en modo calefacción, extrae calor del exterior y lo mete dentro; en modo refrigeración, hace lo contrario. En verano quieres que enfríe. En invierno quieres que caliente. Esto es tan básico que no debería ser posible que un instalador lo configurara al revés. Y sin embargo.
Tres semanas en julio con la calefacción puesta
Cuando instalaron la bomba de calor a principios de julio, el primer día que la encendí para enfriar noté que el ambiente se volvía más cálido. Lo atribuí a que era la primera vez y que quizás tardaba en estabilizarse. Al día siguiente igual. Al tercero, con 35 grados fuera y el piso a 29, llamé al instalador. Me dijo que era normal en los primeros días, que el sistema se estaba “adaptando”. Le dije que eso no tenía ningún sentido físico. Tardó una semana en volver. Cuando vino, comprobó la configuración del termostato y del control, y reconoció que había configurado el modo de operación al revés. En algún punto de la instalación había invertido el parámetro de modo principal.
Lo que debería verificarse en la puesta en marcha
La prueba de funcionamiento de una bomba de calor debería incluir verificar explícitamente que en modo refrigeración el aire que sale de las unidades interiores está frío, y que en modo calefacción está caliente. Es una prueba de treinta segundos. Si el instalador no la hace delante de ti en el momento de la puesta en marcha, hazla tú: pon la unidad en modo frío, espera dos minutos y comprueba con la mano que el aire sale frío. Si sale caliente, tienes un problema de configuración y es mejor descubrirlo ese mismo día que tres semanas después, en plena ola de calor.