El lavavajillas dejó de vaciar el agua. Avisé al servicio técnico del fabricante. Me dijeron que el desplazamiento más la primera hora eran 85 euros fijos, independientemente del tiempo que tardara la reparación, y que a partir de la primera hora cobrarían a 45 euros la hora adicional. Entendible. Lo que no entendí fue la factura detallada que me mandaron después.
El tiempo de aparcamiento facturado
El técnico llegó a las once y cuarto. A las once menos cuarto yo ya estaba en casa esperando —la cita era a las once—. Cuando llegó, me explicó que había tardado en aparcar porque la zona era complicada. Le dije que no se preocupara. Revisó el lavavajillas, encontró el filtro de la bomba de vaciado obstruido con restos de comida, lo limpió y comprobó que funcionaba. A las doce menos cuarto había terminado: cuarenta y cinco minutos desde su llegada. Cuando llegó la factura, la hora completa —85 euros— estaba justificada con el siguiente desglose: “Desplazamiento: 20 min. Búsqueda de aparcamiento: 15 min. Diagnóstico y reparación: 25 min.”
Si el tiempo de aparcamiento se factura, que conste
No discutí la factura porque el importe total era el acordado y el lavavajillas funcionaba. Pero llamé a la empresa para preguntar si el tiempo de aparcamiento era siempre facturable. Me dijeron que sí, que el técnico factura desde que sale del anterior cliente. Lo cual tiene cierta lógica —el técnico está trabajando, moviéndose, dedicando tiempo—, pero también significa que si hay mucho tráfico o poca zona de aparcamiento, tú pagas más. Lo que hay que preguntar antes: si el tiempo de desplazamiento y aparcamiento está incluido en la tarifa fija o se factura aparte, y desde qué momento empieza a contar el tiempo. Algunos servicios técnicos cuentan desde que salen de la empresa, otros desde que llegan al portal. La diferencia puede ser significativa en ciudades con tráfico.