El edificio tiene una instalación solar fotovoltaica para autoconsumo compartido desde 2022. En el contrato con la empresa instaladora se especificaba que incluían “monitorización remota y avisos automáticos en caso de incidencia”. En abril de 2024, uno de los propietarios más técnicos de la comunidad miró la aplicación de monitorización por curiosidad y vio que la producción llevaba seis meses en cero.
Seis meses produciendo cero sin ningún aviso
Revisó el histórico de la aplicación: la producción había caído a cero el 12 de octubre. Estábamos en abril. Seis meses y medio de invierno con paneles en el tejado que no producían nada, sin ningún aviso de la empresa instaladora, que supuestamente los monitorizaba. Llamé a la empresa. Tardaron dos días en responder. Cuando respondieron, dijeron que el inversor había dado un código de error en octubre y que “había quedado pendiente de visita”. Pendiente de visita durante seis meses y medio.
El fallo del inversor y la energía perdida
El inversor tenía un fallo en el módulo de comunicaciones que lo había puesto en modo de espera indefinido. Una visita técnica de dos horas lo resolvió con una actualización de firmware y un reinicio controlado. El problema era reparable desde octubre. Lo que no era recuperable era la energía no producida durante ese período: unos 2.400 kWh que se habían comprado a la red en lugar de generarse en el tejado. La empresa reconoció el fallo en la monitorización y ofreció una compensación en el contrato de mantenimiento anual. Si tienes instalación solar, no confíes solo en que “alguien monitoriza”. Entra tú a la aplicación al menos una vez al mes y verifica que la producción existe y tiene sentido para la época del año.