Instalé splits en cuatro habitaciones. El instalador pasó los tubos de cobre y el cableado a través de las paredes —de interior a exterior y entre habitaciones—, instaló las unidades interiores y la exterior, hizo las conexiones y comprobó que todo funcionaba. Cuando se fue, fui habitación por habitación comprobando el resultado. En las paredes interiores había siete agujeros sin tapar: los agujeros por donde habían pasado los tubos, rodeados de espuma de poliuretano seca que sobresalía de la pared como una coliflor.
Espuma de poliuretano y siete agujeros a la vista
Llamé al instalador. Me explicó que la espuma de poliuretano era el sellado técnico correcto para los pasos de tubería —impermeabiliza, aísla térmicamente y sella—, y tenía razón en eso. Lo que no había hecho era recortar la espuma sobrante y acabar el agujero con mortero o escayola para que quedara una superficie plana y pintable. Dijo que eso era trabajo de “obra” y que no estaba incluido en el presupuesto de instalación de aire acondicionado. Le pregunté si esto lo especificaba en algún lugar del presupuesto. No lo especificaba.
Lo que debería aclararse en el presupuesto
Técnicamente el instalador tenía cierta razón: la instalación de climatización y el acabado de obra son trabajos distintos. Pero un buen instalador o bien incluye el acabado o bien lo excluye explícitamente y lo menciona antes de empezar, no después. En mi caso contraté a un yesero para que tapara y pintara los siete agujeros: 180 euros y dos días de trabajo. No fue un drama pero sí una sorpresa innecesaria. Cuando pidas presupuesto para climatización, pregunta explícitamente si el precio incluye el acabado de los pasos de tubería en paredes interiores —tapado, revocado y pintado—. Si no lo incluye, pídele que lo especifique para que puedas presupuestarlo aparte.