La reforma de la cocina incluía instalación eléctrica nueva: horno, vitrocerámica, lavavajillas, nevera, microondas y los enchufes generales. El electricista tardó un día y medio y dejó todo instalado y funcionando. El primer problema llegó la primera cena que hice con invitados: encendí el horno y la vitrocerámica al mismo tiempo y saltó el diferencial. Apagué todo, subí el diferencial, y volví a encender uno solo. Funcionó. Encendí el otro. Funcionó. Encendí los dos a la vez: saltó el diferencial.
Todo en un circuito de 16 amperios
Llamé al electricista. Vino, revisó el cuadro y me explicó que el horno y la vitrocerámica estaban en el mismo circuito de 16 amperios. El horno consume entre 2.000 y 3.500 vatios, la vitrocerámica entre 3.000 y 7.000 vatios dependiendo de los fuegos que uses. Juntos pueden superar fácilmente los 3.600 vatios que permite un circuito de 16 amperios. Eso no es un mal uso puntual: es una instalación que garantiza que vas a tener problemas cada vez que uses los dos electrodomésticos principales de la cocina al mismo tiempo, que es exactamente cuando cocinas en serio.
Lo que exige el reglamento y lo que debería hacer cualquier electricista
El Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión establece que los circuitos de cocina deben dimensionarse según la potencia de los aparatos. Un horno y una vitrocerámica de cierta gama necesitan circuitos independientes de 20 o incluso 25 amperios. El electricista rehízo los circuitos de la cocina —dos días de trabajo y materiales adicionales— y el coste fue de mi bolsillo porque ya habíamos firmado y pagado el trabajo original. Antes de reformar la instalación eléctrica de una cocina, exige que el electricista entregue un esquema de los circuitos previstos, con las cargas asignadas a cada uno, para que puedas verificar que el dimensionamiento es correcto antes de empezar.