El desagüe de la cocina empezó a vaciarse despacio un viernes por la tarde. El sábado por la mañana ya no vaciaba. Era fin de semana y llamé a una empresa de urgencias que encontré buscando en internet. Me dijeron que el precio base era 120 euros más IVA y que dependiendo del tipo de atasco podría subir. Llegaron en media hora, cosa que se agradece.
Tres horas de máquina, 340 euros y el atasco intacto
El operario llegó con su máquina de desatasco —un sistema de cable espiral motorizado— y estuvo durante casi tres horas intentando pasar el cable por el desagüe de la cocina. En algún momento dijo que “estaba progresando”. En otro momento dijo que el atasco estaba “muy profundo”. Al final me dijo que había llegado “hasta donde podía” con esa máquina y que si el atasco persistía sería necesario abrir la pared para acceder a la bajante. La factura: 340 euros. El desagüe: igual que antes. El domingo por la noche el fregadero seguía lleno de agua estancada.
Veinte minutos, una varilla y el tapón de grasa
El lunes llamé a un fontanero del barrio que me habían recomendado. Llegó, miró el sifón bajo el fregadero —que estaba accesible sin abrir ninguna pared—, lo desmontó, sacó un tapón de grasa solidificada del tamaño de una pelota de golf que estaba justo ahí, a treinta centímetros del fregadero, limpió el sifón, lo volvió a montar y el agua empezó a vaciar perfectamente. Tiempo: veinte minutos. Precio: 65 euros. La empresa de urgencias había estado tres horas pasando su cable más allá del atasco sin encontrarlo porque estaba justo al principio. Lo que hay que preguntar antes de llamar a urgencias: si el problema puede estar en el sifón. El sifón es lo primero que hay que revisar y cualquier fontanero debería hacerlo antes de sacar la máquina.