Cuando empecé a administrar ese edificio, pedí el historial de mantenimiento del depósito de agua. No había registro de ninguna limpieza desde al menos doce años atrás —posiblemente desde la construcción del edificio, en los noventa—. Contraté una empresa especializada en limpieza y desinfección de depósitos. Lo que encontraron cuando abrieron la tapa no fue agradable.
Tres cubos de sedimento y una costra en las paredes
El técnico abrió el depósito —un depósito de polietileno de cinco mil litros en el tejado— y describió lo que vio antes de bajar: una capa de sedimento oscuro en el fondo de unos cinco centímetros de espesor, y una costra de color marrón-verdoso en las paredes interiores que era una mezcla de cal, óxido y materia orgánica. Sacaron tres cubos de material del fondo antes de poder hacer la limpieza a presión de las paredes. El agua que salía de los grifos de ese edificio pasaba por ese depósito.
La normativa que muchos edificios ignoran
La legislación española exige la limpieza y desinfección de los depósitos de agua potable al menos una vez al año, con registro documental del proceso. Muchas comunidades de propietarios no lo hacen porque nadie lo supervisa activamente y porque el depósito está en el tejado, fuera de la vista y del pensamiento cotidiano. La limpieza del depósito de ese edificio costó 380 euros, incluyendo el análisis de agua posterior para verificar que los parámetros eran correctos. Desde entonces se realiza anualmente. Si administras o vives en un edificio con depósito de agua, pregunta cuándo fue la última limpieza y si hay registro. Si no hay respuesta clara, contrata la limpieza este año.