Compré el piso en 2003 y desde el primer año el consumo de agua me parecía elevado para vivir solo —entre cuatro y seis metros cúbicos al mes—. Lo atribuía a que los electrodomésticos eran viejos o a que tenía algún grifo que perdía. Comprobé los grifos, cambié los mecanismos del baño, y el consumo seguía igual. En veinte años nunca encontré la explicación. Hasta que en 2023 un fontanero que vino a revisar otra cosa abrió el armario de contadores del rellano y me preguntó por qué mi contador tenía el nombre de mi vecino escrito en la tarjeta.
Los contadores cruzados desde el principio
El fontanero comparó los contadores con el cuadro de identificación original del edificio y confirmó lo que había visto: los contadores del tercero izquierda y el segundo izquierda estaban físicamente intercambiados. No en la instalación —las tuberías eran correctas— sino en el etiquetado y en la asignación a cada abonado. Yo llevaba veinte años pagando el consumo del segundo izquierda, que era un piso con cuatro personas, y el vecino del segundo izquierda pagaba el mío, que era el de una persona sola. Él nunca se había quejado porque su consumo le parecía bajo. Yo nunca había encontrado la causa porque nunca se me había ocurrido que el contador físico pudiera no ser el mío.
La regularización y lo que se pudo recuperar
La empresa suministradora corrigió el error, reasignó los contadores correctamente y estudió si había lugar a devolución de cantidades. El período de prescripción para reclamar consumos facturados incorrectamente es de cuatro años en la mayoría de los casos; los veinte años anteriores quedaron fuera del alcance legal. Recuperé una parte proporcional de los últimos cuatro años. Si tu consumo de agua siempre te ha parecido más alto de lo esperado y no encuentras la causa, pide al fontanero que verifique que el contador que tienes asignado es efectivamente el que corresponde a tu tubería.